Allá por los años 50, en la Península de Santa Elena, solamente funcionaban los Colegios “Profesional” en el campamento Minero de Ancón con exclusividad solamente para los hijos de los trabajadores de la entonces Anglo Ecudorian Oilfield; y el colegio católico de varones (ahora mixto) “Rubira”, regentando por la comunidad de padres Josefinos.

En Ballenita, pequeño balneario de la Península, Dios suscito almas generosas para que trabajen en la fundación de una casa de la congregación del “Buen Pastor”. Estas personas que consagraron su vida en bien de la comunidad fueron los señores: Fernando Drouet Fuente y su espiritual esposa, Sra. Eloísa Carrera Sánchez Bruno de Drouet quienes dieron comienzo a esta obra redentora.

Por su parte, la madre superiora provincial de dicha Congregación: Sor María del Sagrado Corazón González, llena de ardor y entusiasmo por dar comienzo a esta sublime obra y sobreponiéndose a los múltiples obstáculos que sucedieron hasta el último momento, fijo el día de partida desde quito hacia Guayaquil de las hermanas delegadas para dicha misión.

Es así, que la mañana del 17 de agosto, las cuatro misioneras designadas por la Obediencia: Sor María del Pilar Ramos Pérez, Sor. María de la Santa Cruz Vinueza, Sor. María Juana de Jesús Macías Hidalgo y Sor. María Rosa Virginia Coba, acompañadas por Sor. María Rosa Haro, Superiora de la Comunidad de Guayaquil y Sor María Cecilia Serrano, Rectora del colegio “Santa María Eufrasia” de Quito, se disponen a partir desde la casa de Guayaquil, hacia la querida Fundación, trayéndose en el cuerpo y en el alma las energías y el entusiasmo por la formación de las jóvenes, atizando y enardeciendo con piadosas reminiscencias de las primeras fundaciones realizadas por el celo devorador de nuestra Fundadora Santa María Eufrasia Pelletier.

Con el lema “Una persona vale más que un mundo” y considerando el porvenir de las niñas de la Península de Santa Elena que solamente se preparaban con la instrucción primaria y con escasos conocimientos de nuestra religión católica, nos propusimos luchar contra los inconvenientes; y después de tantos trámites engorrosos el día 17 de marzo de 1957, obtuvimos la autorización oficial del primer curso de nuestro colegio Técnico “Carrera Sánchez Bruno”.

El total de estudiantes matriculadas fue de 42, quienes se habían educado en escuelas fiscales, y ahora abrían sus ojos a la luz de la fe y al conocimiento científico culminando con un título de comercio y administración, que las capacite para ser frente a la vida.